La apertura de las inmobiliarias y la reactivación del sector.

«Después de unos meses de inactividad por la pandemia las inmobiliarias hemos vuelto a abrir al público en el marco de las nuevas medidas establecidas por el protocolo sanitario.

 

Los encuentros personales han sido reemplazados por video-llamadas -Zoom, Hangouts, etc-, hoy apelamos a las llamadas telefónicas, a los whatsapps y a las video conferencias, entre otras medidas.

 

Barbijos y distancia social ya son parte de nuestra » nueva normalidad», y ofrecemos a los interesados variado material: fotos 3 D o 360*, videos, además de completas y minuciosas recorridas virtuales de las unidades. 

 

Nuestro objetivo será relevar de la manera más exhaustiva y perfecta la propiedad ante nuestro cliente, para que previamente cuente con toda la información de su interés antes de concretar la visita personal para recorrerla.

 

Las firmas de las reservas y los boletos pueden hacerse de manera remota, a través de video conferencias entre las partes compradora y vendedora, incluso con la intervención de la inmobiliaria y del escribano.

 

Contamos con herramientas como DOCUSIGN que permiten agregar firmas a distancia.

 

Respecto a las escrituras, seguirán siendo de forma personal y ante la presencia de los escribanos.

 

En lo que respecta a la industria y a los desarrollos inmobiliarios es importante retomar paulatinamente las actividades.

 

Retornar al ritmo normal de la construcción es fundamental para el cumplimiento de los compromisos de todas las partes, los ya establecidos antes de la pandemia.

 

¿ Quë significa esto ? 

Una obra en construcción, desde la óptica del desarrollador, representa un proyecto que puede durar entre 3 a 5 años y para los compradores implica comprometerse a pagar una cuota durante 24 a 36 meses.

 

Esto significa que la gente hace planes a largo plazo, sabe que cuenta con un determinado nivel de ingresos que proviene de una actividad relativamente proyectable o que le genera algún grado de certidumbre. Más allá de la coyuntura política y económica en la que ya estábamos sumergidos previamente a la pandemia.

 

Este paráte obligatorio, que tiene todo el sentido desde el factor sanitario, desde el punto de vista económico es un problema inesperado y difícil de absorber, y que genera miles de situaciones nuevas y potenciales incumplimientos de diferentes actores de la industria.

 

Esto significa que eventuales retrasos de algún gremio o de los pagos de algún comprador – que haya tenido problemas con sus ingresos – pueden generar dificultades de caja para desarrollistas que no tengan arcas u holgura financiera importantes.

 

Por nuestro lado, tomamos ya recaudos y solo vamos a recomendar gente y proyectos de primerísimo nivel, con trayectoria y solidez empresaria y financiera. De los que sabemos que están bien fondeados y que no tendrán problemas en terminar las obras.

 

Desde lo económico es mensurable el nivel de conflictos que genera la detención completa de la actividad y las diferentes situaciones – pobreza, hambre, despidos, angustias – que derivan de su paralización.

 

Volviendo a las regulaciones, y respetando siempre los protocolos de seguridad e higiene, es sumamente importante comenzar a liberar actividades y permitir que todo el sector retome paulatinamente su actividad».

 

Miguel Ludmer, director de Interwin.

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